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mar
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A propósito del género masculino y femenino.

Voy a intentar explicar esto de una forma comprensible. Espero que los lingüistas me perdonéis, pero intento que nos entiendan. Espero que los lectores no lingüistas también me perdonéis, estoy intentando ser entendida.

En un principio, el lenguaje comúnmente llamado indoeuropeo tenía dos géneros (digo esto porque aún no tenemos claro en qué fase del desarrollo del indoeuropeo se creó el género femenino): animado e inanimado . Ese sistema con dos géneros funcionaba hasta que apareció el género femenino (no tenemos muy claro el porqué y sobre ello no voy a hablar ahora). A partir de ahí, el género animado pasó progresivamente a masculinizarse y usarse como género por defecto, opuesto al nuevo género femenino. Los antiguos nombres animados ahora eran masculinos, y las cosas que podían ser femeninas eran progresivamente feminizadas con nuevas terminaciones. Antes no había distinción de género, todo era “animado” sin machismos, sin feminismos. Fue la necesidad del femenino la que desencadenó ese fatídico incidente (léase con ironía, por favor) que es la divisón del género masculino y femenino en las lenguas indoeuropeas. El género inanimado fue considerado género neutro. Al ser el más antiguo género animado, el género masculino fue considerado el género por defecto, eso significaba que a la hora de generalizar se usaba dicho género, más que nada por desconocimiento: si no sabías cómo construir una palabra de algo animado, las terminaciones más antiguas y por tanto las más arraigadas en la mente de los indoeuropeos eran las del género masculino, o sea, animado. Esta característica implicaba e implica que el femenino era el género marcado. El femenino, aún hoy día, tiene unas desinencias propias y específicas, para hablar en femenino hay que usar un género especial. El masculino, por otro lado, es el género por defecto, el género sin género, una cosa neutral sin marca alguna, un género neutro dentro de las cosas animadas.

Y, ¿Qué pasó con esos tres géneros? Más después del salto: 

La convivencia entre tres géneros distintos perduró muchos años. Cuando los romanos poseían media Europa, el neutro tenía plena vigencia. Pero ya estaba sucediendo algo importante: la gente estaba confundiendo los casos con los géneros y las terminaciones entre ellas. La gente de a pie no sabía si algo terminado en -a era neutro, femenino, nominativo o qué narices era. De hecho, así es cómo evolucionan las lenguas, cuando la gente va modificando su discurso al no ser consciente de lo que dice.

El proceso de evolución de una lengua es completamente democrático: el uso mayoritario pervive y el minoritario desaparece. No importa la raza, la clase social o el género: el uso mayoritario pervive y el minoritario desaparece. ¿Qué implica esto? Pues que el latín que ha llegado a nuestros días sea el latín vulgar, porque la mayoría de la población romana era precisamente de clase social baja, eran pobres y encima mayormente iletrados. A ellos poco les importaba el machismo y el feminismo, muchos eran esclavos que luchaban por ser considerados ciudadanos como el resto de seres humanos. Mientras algunos gramáticos estaban en su casa anotando las evoluciones y aberraciones que escuchaban en la calle escandalizados, intentando crear manuales de correcto latín e intentando obligar a la gente a hablar de una u otra forma (igual que queremos hacer ahora), en la calle el género neutro fue desapareciendo progresivamente y nadie pudo pararlo.

Y este punto es importante: el neutro existió y el ser humano (los seres humanos, la raza humana, me da igual) dejó de usarlo voluntariamente, sin ninguna imposición. Resultó que el género neutro era innecesario porque ya se podía neutralizar todo en masculino. Y si hay una ley que pervive por encima de todas las leyes en las lenguas es el principio de economia: ¿para qué tener tres géneros si podemos hacer lo mismo con dos? ¿Para qué tener declinaciones si podemos usar preposiciones que son más fáciles? Por esta razón no hay nunca dos palabras que signifiquen exactamente lo mismo, y en caso de que la semántica haga evolucionar a dos palabras hacia la misma dirección, el mismo lenguaje, cual ente vivo que es, se encarga de eliminar una de esas palabras. Máxima comunicación con el mínimo esfuerzo.

Y ahora me diréis: ¿y por qué no reducimos los dos géneros a uno?  Me gustaría recalcar otra vez la democracia del lenguaje y cómo el lenguaje es un ente vivo que evoluciona solo, cuya evolución podemos prever pero en ningún caso frenar o acelerar. La gran mayoría de esas cosas que nos parecen extrañas del lenguaje son resultados de dudas que en su día tuvieron los hablantes y generalizaron de una u otra forma. Voy a poner un ejemplo actual: el imperativo idos del verbo ir y los participios acabados en -ido. Este parecido ha llevado a tal confusión que la gente ha empezado a modificar el imperativo idos por iros para recalcar que no es un participio y no confundirlos. Este hecho que ahora es simplemente anecdótico está tan extendido que en unos años tendrá que ser aceptado. Por mucho que intentemos frenarlo, no podemos obligar a 420 millones de hablantes nativos a decir algo de una u otra forma. Por eso mismo hace años se tuvo que aceptar el uso del leísmo, porque los hablantes ya no sabían si el verbo ver iba con complemento directo o indirecto, los hablantes decían ir a verlair a verle para femenino y masculino e ir a verlo como neutro. Los hablantes son los que modifican involuntaria y naturalmente la lengua, no la lengua la que modifica a los hablantes.

Otro ejemplo claro es el de los demostrativos y pronombres. A pesar de que la Real Academia lleve ni se sabe cuantos años luchando por la diferencia entre esta y ésta, los hablantes no son capaces de diferenciarlos. Así que una palabra menos, que se parecían demasiado. La Real Academia ha intentado imponer una norma con utilidad sintáctica y semántica y ni con esas hemos conseguido que los hablantes sepan usarla. No sé yo cómo debería “la gente” imponer una solución al machismo del lenguaje si no somos capaces ni de mantener los imperativos que usamos a diario o un acento en un pronombre.

Y por cierto, no me voy a poner a tratar posibles soluciones lingüísticas al supuesto machismo del lenguaje. Pero dos incisos:
- Me parece de una doble moral desesperante exigir un compañeros y compañeras pero que cuando hablemos en femenino sí sirva para generalizar como en la humanidad. ¿Por qué no hablamos también de artistas y artistos? ¿Futbolistas y futbolistos? ¿Gracias y gracios? ¿La humanidad y el humanidado? ¿Lo complicamos más por favor?
- Fascinante me parece también querer destrozar el lenguaje así y después quejarnos del lenguaje sms de los adolescentes. Seamos coherentes, ¡Eso es auténtica economía del lenguaje! ¡Borremos la H! ¡Deshagámonos de la V y substituyámosla por la B! ¿Hasta dónde o desde dónde hay que modificar el lenguaje? ¿Con qué derecho tenemos que crear un género neutro o hacer desaparecer la distinción de géneros pero nos negamos a otras modificaciones lingüísticas y encima las tachamos de barriobajeras?

También me gustaría constatar lo irónico de querer imponer una estructura lingüística para intentar que nos dejen de imponer una estructura social. ¿Estamos luchando por la paz entonces? ¿Estamos queriendo imponer algo para que dejen de imponernos cosas? ¿Discriminando el género masculino para acabar con la discriminación del género femenino? ¿Cómo vamos a imponer una estructura lingüística? ¿Cómo vamos a ir a casa de gente pobre, rica, con trabajo y sin trabajo e incluso analfabeta e imponerle algo en su lenguaje diario? ¿No es precisamente eso de lo que nos quejábamos cuando decidimos eliminar las dictaduras y los totalitarismos?

Llegados a este punto quiero reflexionar también sobre el hecho que el lenguaje refleja estructuras mentales, no las crea. Las hipótesis tan famosas en los años 50 y 60 que decían que el lenguaje crea estructuras fueron superadas hace tiempo. En todas las lenguas la gente puede saber qué es una orilla aunque no haya palabra para ello en casi ninguna. Los italianos saben qué es la resaca aunque no tengan palabra para definirla. Todo castellanohablante sabe que hay una hora a la que se pone el sol a pesar de que el adjetivo vespertino ya no tenga el sustantivo correspondiente. La desaparición de dicho sustantivo no ha eliminado dicha realidad. Así pues, el lenguaje es un reflejo de lo que pensamos y de lo que necesitamos expresar, no un ente creado según el cual modificamos nuestro pensamiento. Siendo así, ¿hay que cambiar el lenguaje o hay que cambiar el pensamiento? Si yo adelgazo, mi reflejo en el espejo se verá más delgado también. Si adelgazo mis fotos con photoshop, yo seguiré pesando lo mismo.

Como mujer trabajadora de 30 años creo que prefiero una igualdad social a una igualdad lingüística. Me gustaría muchísimo más tener los mismos derechos en el trabajo, en casa y en la vida en general que no tener que cambiar forzosamente mi lenguaje. No sé, prioridades vitales: prefiero cambiar la realidad social antes que el reflejo de esa realidad. Sospecho que los millones de mujeres en situaciones de extrema desigualdad de países con idiomas donde aún existe el neutro sin repercusión alguna en su sociedad opinarán como yo.

Eso sí, tened claro que en cuanto cambie la realidad, probablemente cambiará el reflejo de esta realidad, ésta.

 

Otros artículos interesantes:

- El género no marcado  de Pedro Álvarez de Miranda

- Sexismo lingüístico y visibilidad de la mujer de Ignacio Bosque

 

8 comentarios

Un ping

  1. Laura escribió:

    Estupendo artículo. A mís amigos les ha encantado.
    Gracias Laura.

  2. siringa escribió:

    Fantástico Laura!! Viva la laringal 2!

  3. Esther escribió:

    ANARQUISTA!!
    Es broma. Me ha encantado.
    Siento mucho orgullo, es un artículo fantástico
    Plas, plas, plas!

  4. Raúl Mira escribió:

    ¿El proceso de evolución de una lengua es democrático? No confundas mayoría con democracia. El lenguaje posee unas reglas sintácticas, semánticas, ortográficas y podemos diferir en su evolución y construcción, que si bien mama del uso popular que se les dé, no por ello dejan de tener cierto orden lógico, si no la comprensión sería imposible. En esa evolución, influye la cultura de la sociedad e incluso el entorno y como bien dices por más que un estamento como la RAE quiera establecer los principios “sanos” del lenguaje correcto, las enmiendas populares prevalecerán si llegan a ser suficientemente usadas. Por eso mismo el neutro se ha ido perdiendo, ¿verdad?, pero si observamos la estructura patriarcal de nuestra sociedad, que es de la que hablamos, vemos que las formas impuestas son las masculinas. Y a tanto ha llegado el asunto que por ello hace años que se ve la necesidad de hacer visibles ciertas palabras porque la mujer estaba ninguneada. No se trata de generalizar con un masculino o un femenino, hay palabras como Hombre que son masculino y generalizan tanto como individualizan. Podemos usar humanidad y hombre (fem. y mas.) y a la vez generalizar, pero ¿por qué el varón se agenció ese vocablo general para sí?. Que haya palabras que refieren a ambos no significa que tengamos que cambiar su terminación, que exista la palabra artista como realidad común no es lo mismo que exista una palabra sólo para un sexo y querer cambiar su terminación para designar una realidad antes no designada (igual que decimos “ella es andaluza” es pertinente decir “ella es jueza”). No se impone ninguna estructura lingüística, se refleja algo que antes no se hacía. ¿Cómo puedes cambiar el pensamiento sin hacer referencia al lenguaje, me lo explicas, pero sin lenguaje? Te va ser imposible. Yo como varón apenas tengo problemas de designación, de visibilización, pero entiendo a las mujeres que se quejan con toda la razón, y este es un tema muy importante en una sociedad donde el ser visto es imprescindible, porque “María es un genio” si que es destrozar el lenguaje. Hay muchos espejos, ten cuidado vaya a ser cóncavo o convexo y tu realidad puede llevarte a la anorexia. Para cambiar la realidad social es necesario cambiar el lenguaje, por eso mismo nacen nuevas palabras y como afirmas, el lenguaje muta y se transforma. Y no en todas las sociedades hay vocablos, ni traducciones para todas la palabras, e incluso hay palabras tan propias que son intraducibles e ininteligibles (pero ese es otro asunto). Según tú, está mal quejarse del uso adolescente de los sms y a la vez destrozar la lengua con palabras de nuevo cuño femeninas. Analiza la forma lógica de esa afirmación y verás la contradicción que la recorre. El uso que le damos es importante y si queremos una sociedad igualitaria hay que empezar por igualar a través del lenguaje pues es nuestra única arma para cambiar la realidad y el pensamiento, pues como afirmaba Simone de Beauvoir “No se nace mujer, se llega a serlo” gracias a la cultura sustentada por el lenguaje entre otras cosas (poder, fuerza, prejucios, supersticiones…).

  5. Charidemo escribió:

    Raúl Mira. Creo que lo que la autora intenta decir es que a pesar de que unos señores, sepan mucho sobre desigualdad social y sobre el uso de los medios de comunicación, el lenguaje no sabe de esas cosas y se comporta como el quiere. Y creo que está bien, se escapa a la manipulación de particulares. O acaso pretendes estar encima de 500 millones de personas todo el día corrigiendo lo que deben decir. Porque ya no solo basta con los medios españoles, hay una gran permeabilidad con sudamérica y va a ir a mayor. El español no es nuestro y mucho menos del gobierno de algún estado. Todos eso que el lenguaje ve como anomalías es eliminado por termodinámica se podría decir. Usemos el lenguaje para la lucha de libertades, pero no lo intentemos manipular como herramienta para esos fines porque será un fracaso Y un vulgar fracaso.

  6. Sandra Lara escribió:

    ¡Hola, Laura! Me llamo Sandra Lara y escribí un artículo en línea muy similar en el blog de Nóvalo, que creo que has leído hace poco. Me alegra comprobar que coincidimos en opinión y ¡me ha parecido muy interesante tu artículo! Creo que explicas con claridad la cuestión etimológica, tan importante en este caso. ¡Muchas gracias y un saludo!

    1. dimebarcelona escribió:

      Muy interesante. Le pasamos tu artículo a la profe. Muchas gracias por leernos :) )

  7. estefaldina (@estefaldina) escribió:

    Reconforta tanta sensatez. Gracias por escribir esto.

  1. A propósito del género masculino y femenino escribió:

    [...] A propósito del género masculino y femenino http://www.dimebarcelona.com/es/blog/la-lengua-y-tu/a-proposito-…  por Sphericow hace 6 segundos En un principio, el lenguaje comúnmente llamado indoeuropeo tenía dos géneros (digo esto porque aún no tenemos claro en qué fase del desarrollo del indoeuropeo se creó el género femenino): animado e inanimado . Ese sistema con dos géneros funcionaba hasta que apareció el género femenino (no tenemos muy claro el porqué y sobre ello no voy a hablar ahora). A partir de ahí, el género animado pasó progresivamente a masculinizarse y usarse como género por defecto, opuesto al nuevo género femenino. etiquetas: lengua, géneros, masculino, femenino, neutro, animado, inanimado, indoeuropeo negativos: 0   usuarios: 1   anónimos: 0   compartir:         window.___gcfg = {lang: 'es'}; $(function () { $.getScript("https://apis.google.com/js/plusone.js&quot ;) ; }); sin comentarios cultura, divulgación karma: 10 GA_googleFillSlotWithSize("ca-pub-8059464308672801", "link-468×60", 468, 60); [...]

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